China supera a Estados Unidos en gasto global en I+D con 615.000 millones de dólares
El gigante asiático invierte 615.000 millones de dólares en investigación y desarrollo, consolidando su estrategia de autosuficiencia tecnológica y desafiando la hegemonía estadounidense en innovación.
China lidera gasto mundial en I+D Redacción 3GM
China ha superado oficialmente a Estados Unidos como el mayor inversor mundial en investigación y desarrollo (I+D), alcanzando un gasto récord de 615.000 millones de dólares. Este hito marca un punto de inflexión en la competencia tecnológica global, reflejando la determinación de Pekín para reducir su dependencia de tecnologías extranjeras y liderar sectores estratégicos como la inteligencia artificial, la energía limpia y la biotecnología.
La inversión masiva en I+D es un pilar central de la estrategia de desarrollo de China, que busca transitar de una economía basada en la manufactura de bajo costo a una impulsada por la innovación de alto valor añadido. Al destinar recursos sin precedentes a la ciencia y la tecnología, Beijing no solo fortalece su base industrial, sino que también busca asegurar la seguridad nacional en un entorno geopolítico cada vez más fragmentado y competitivo.
Para Estados Unidos, este desplazamiento representa un desafío significativo en la carrera por la supremacía tecnológica. Aunque Washington mantiene ventajas en áreas fundamentales como la investigación básica y el ecosistema de startups, la escala de inversión china amenaza con cerrar la brecha en aplicaciones prácticas y despliegue industrial. La respuesta de EE. UU. ha incluido restricciones a la exportación de semiconductores y tecnología sensible, intentando frenar el avance de Pekín.
Este cambio en el liderazgo de I+D subraya la creciente convergencia entre la economía y la seguridad nacional en la geopolítica contemporánea. La capacidad de innovar se ha convertido en un activo estratégico comparable a los recursos energéticos o las capacidades militares, redefiniendo las dinámicas de poder global y estableciendo nuevas fronteras en la competencia entre las dos superpotencias.
Fuente original: Nikkei Asia