El Haití de la trampa de los indicadores: por qué fallan las misiones internacionales
Cinco años después de los asesinatos de líderes clave, la comunidad internacional sigue midiendo su éxito por talleres y decretos, ignorando la realidad que vive la población haitiana.
Haití: la trampa de los indicadores Redacción 3GM
Cinco años después de los asesinatos de Monferrier Dorval, Diego Charles y Antoinette Duclaire, la justicia sigue siendo un concepto elusivo en Haití. Asimismo, cuatro años tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse, la rendición de cuentas permanece incompleta. Sin embargo, el relato internacional sobre la crisis haitiana continúa priorizando los indicadores de actividad: talleres sobre participación de género y juventud, despliegues logísticos y la emisión de decretos administrativos.
Las organizaciones internacionales, incluidas las Naciones Unidas, y la comunidad de donantes miden su desempeño basándose en lo que ejecutan, no en lo que logran transformar. Mientras estas instituciones celebran sus propios procesos operativos, la población haitiana evalúa la situación según los cambios tangibles en su seguridad y bienestar cotidiano. Esta desconexión define lo que se conoce como la «trampa de los indicadores»: las misiones demuestran avances en sus actividades sin entregar ganancias comparables en resultados reales.
Cerrar esta brecha exige un cambio de paradigma fundamental, donde los resultados concretos, y no los indicadores de actividad, sean la verdadera medida del éxito. La estabilización internacional debe dejar de ser un ejercicio burocrático de cumplimiento de cuotas para convertirse en una estrategia orientada a la efectividad práctica y a la restauración del orden social, más allá de las métricas superficiales que satisfacen a los donantes pero no a la población afectada.
Fuente original: War on the Rocks