La disputa por Okinotori y la estrategia marítima de China
El estatus jurídico de Okinotori determina una zona económica exclusiva vital para Japón, un punto de fricción clave ante las maniobras militares chinas y rusas en la región.
Okinotori: la roca que define el Pacífico Ilustración: Redacción 3GM (IA)
Dos rocas rodeadas de coral, con una superficie inferior a diez metros cuadrados en marea alta, constituyen la base jurídica mediante la cual Japón reclama una zona económica exclusiva (ZEE) de 150.000 millas cuadradas. Esta característica insular deshabitada, conocida como Okinotori y situada a más de 1.600 kilómetros al sur de Tokio, es estratégica porque su reconocimiento como isla otorga a Japón derechos soberanos sobre recursos y aguas equivalentes casi al tamaño de su propio territorio nacional.
La tensión diplomática se intensificó a finales de julio cuando Tokio protestó por los ejercicios de fuego real realizados por China y Rusia dentro de la ZEE que Japón reclama alrededor de Okinotori. Aunque la justificación oficial de Japón se centró en los riesgos para la seguridad de la navegación, la objeción subyacente es de naturaleza jurídica y geopolítica: Pekín considera que Okinotori es simplemente una roca, lo que, según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, no generaría derechos a una ZEE ni a una plataforma continental.
Esta disputa trasciende la cartografía para convertirse en un campo de batalla legal y estratégico en el Indo-Pacífico. La negativa de China a reconocer el estatus de isla de Okinotori busca limitar la proyección de poder de Japón en el océano Pacífico occidental, mientras que las maniobras militares conjuntas con Rusia sirven para desafiar la narrativa de seguridad de Tokio y consolidar la presencia de Beijing en aguas disputadas.
Fuente original: War on the Rocks