Marruecos y la presión migratoria como herramienta de presión sobre España
Rabat ha convertido la gestión de los flujos migratorios en un instrumento de coerción diplomática, alternando control y caos para exigir concesiones a Madrid.
La frontera sur como arma geopolítica Ilustración: Redacción 3GM (IA)
La dinámica entre Marruecos y España trasciende la simple gestión fronteriza para convertirse en un ejercicio de poder asimétrico. Rabat ha institucionalizado la movilidad humana como moneda de cambio, demostrando que la capacidad de abrir o cerrar las compuertas migratorias otorga una palanca significativa en las negociaciones bilaterales.
Esta estrategia no es un fenómeno aislado, sino parte de una doctrina más amplia donde la seguridad regional se instrumentaliza. Al alternar entre la represión estricta y la permisividad calculada, el régimen marroquí ajusta la presión sobre el Estado español para obtener ventajas en disputas territoriales, económicas y de reconocimiento político.
El impacto se refleja en la vulnerabilidad estructural de la Unión Europea, cuya dependencia de la cooperación de los estados ribereños del norte de África expone sus límites estratégicos. La frontera sur deja de ser una línea geográfica para erigirse como un campo de batalla diplomático donde la estabilidad se negocia a cambio de soberanía y recursos.
Fuente original: El Orden Mundial