La estrategia de Madrid con Rabat: pragmatismo migratorio y seguridad energética
La aparente suavidad de España ante Marruecos responde a una convergencia de intereses estratégicos: el control migratorio, la seguridad energética y la estabilidad en el Mediterráneo occidental.
Madrid y Rabat: la lógica del realpolitik Ilustración: Redacción 3GM (IA)
La gestión de la crisis en Ceuta por parte del Gobierno de Pedro Sánchez ha generado debate sobre su firmeza, pero desde una perspectiva geopolítica, la postura refleja un cálculo frío. Rabat no es solo un vecino, sino un actor clave en la arquitectura de seguridad de la Unión Europea y un socio indispensable para la gestión de flujos migratorios hacia el sur de Europa.
La dependencia energética española de las importaciones de gas natural a través del corredor marroquí añade otra capa de complejidad. Cualquier ruptura diplomática severa pondría en riesgo la estabilidad del suministro energético peninsular, un activo crítico que Madrid no puede permitirse comprometer por consideraciones de política interna o posturas ideológicas.
Además, la posición de Marruecos en el conflicto de Ucrania y su papel como mediador regional otorgan a Rabat un peso diplomático que España necesita para mantener su relevancia en el escenario mediterráneo. La estrategia de Madrid busca equilibrar la presión política con la necesidad de cooperación operativa, priorizando la estabilidad fronteriza y los intereses económicos sobre la retórica confrontacional.
Fuente original: El Orden Mundial