La disolución de las FDS redefine el equilibrio de poder en Siria
El desmantelamiento de las Fuerzas Democráticas Sirias cierra el ciclo de autogobierno kurdo y abre una fase de integración forzada bajo la autoridad de Damasco, con Turquía como garante.
Fin de la autonomía kurda en Siria Ilustración: Redacción 3GM (IA)
La decisión de disolver las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) marca el fin formal de la experimentación de autogobierno kurdo en el noreste sirio. Este movimiento no es solo una reestructuración administrativa, sino un cambio geopolítico profundo que transfiere la soberanía efectiva de las milicias locales a la administración central de Damasco, consolidando el control del gobierno sirio sobre sus territorios más ricos en recursos.
Para Ahmed al-Sharaa, líder de la transición siria, esta medida representa una victoria política necesaria para legitimar su autoridad ante la comunidad internacional y los actores regionales. Sin embargo, implica una negociación delicada con Turquía, que ha exigido históricamente la desmilitarización de las zonas fronterizas como condición para normalizar las relaciones. La disolución de las FDS actúa como el quid pro quo para aliviar la presión turca y evitar nuevas incursiones militares.
La población kurda enfrenta ahora una incertidumbre estructural. Al perder su brazo armado y político principal, deben adaptarse a una integración en un Estado sirio centralizado que ha sido tradicionalmente hostil a sus aspiraciones étnicas. El éxito de este nuevo capítulo dependerá de la capacidad de Damasco para garantizar seguridad y representación, y de la voluntad de Turquía para respetar los acuerdos alcanzados.
Fuente original: Al-Monitor